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El Asesino de Brujas (Evan Doors)

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El Asesino de Brujas (Evan Doors)

Mensaje por Evan Doors el Miér Jun 15, 2016 12:07 am

El Asesino de Brujas
25 años / Tecnico
Cazador / Ingles
Locura del Orden / Neutral
Hombre / Sashasexual
Físico y Psicología

E V A N

Evan es un hombre serio y de pocas expresiones faciales. Es difícil lograr que su rostro muestre una expresión alegre o triste, siendo poseedor de una bastante practicada cara seria de póker. No es fácil de sorprender, poseedor de instintos agudos que le permiten reaccionar rápidamente a cualquier situación, responder de forma inmediata a acontecimientos inesperados. Es un hombre calculador y frio, no deja que sus emociones o las del resto se interpongan en su objetivo, es capaz de quitar de en medio a un aliado si este trata de parar una misión o evitar acabe su objetivo. Puede llegar a ser tachado de desalmado inclusive, un hombre sin corazón, acercándose bastante a la verdad. Aun asi llega a ser alguien que puede preocuparse por las personas más cercanas a él, siendo especialmente protector con sus hermanos menores, pero poseyendo una personalidad seria e inflexible, es difícil hacerlo dudar de sus ideales o que sienta remordimiento por lo que hace.
Odia a las brujas, de una forma profunda e irreversible. Dedica su vida a su total exterminio, es capaz de asesinar a cualquier bruja o Kishin sin remordimiento y de forma fría, asi sean inclusive brujos menores o indefensos, enfermos o heridos. Para el su muerte es necesaria, sus existencias meras abominaciones que deben ser aniquiladas del mundo terrenal, sus vidas tan poco valiosas como las de una hormiga o un insecto cualquiera.
Igualmente, por su pasado, su resistencia a la locura es baja, no puede evitar le afecte durante mucho tiempo. Una vez que este penetra en su mente, se arraiga a su lado más oscuro, volviéndole alguien desalmado y cruel, siendo capaz de matar a cualquiera que esté cerca de él. La locura lo vuelve un ser oscuro y que solo busca esparcir muerte, de la manera más dolorosa e inhumana posible. Aunque tal vez para muchos esto no difiera de su yo normal, en realidad el no disfruta de la muerte, prefiere acabar con las brujas de forma inmediata e indolora, no busca su sufrimiento, solo eliminarlas. En contraparte, cuando la locura le invade, se vuelve sádico, prefiriendo segar sus vidas de forma lenta y tortuosa, volviéndose algo que a él mismo le da asco.
Historia


Evan nació como el primogénito de una vieja y religiosa familia. Su familia vivía en un condado antiguo de Gran Bretaña, lo que fácilmente se puede deducir como una localidad de tradición, poseedor de costumbres que habían trascendido las generaciones. Y su familia, para más mal que bien, era el centro de aquella descendencia, la raíz de la perpetuidad de su ya decadente y anticuada cultura.
La familia de Evan era vista como líderes, una autoridad no oficial de la localidad. Las personas iban y pedían su consejo, los puestos más importantes de su condado eran todos conexiones de su familia, de hecho era bien sabido que si se quería ser alguien de poder en aquella área, era indispensable llevarse bien con los Doors. Aun asi, aquella familia no había nunca tratado de sobresalir, su gran religiosidad los hacían ser modestos, aunque poseyeran una fortuna nacida de su antigüedad, no eran ostentosos, caprichosos o llamativos. Vivian de forma acomodada, sin duda, pero enseñaban a su descendencia a cumplir un papel, para lo cual la riqueza, los lujos y la gloria eran innecesarios. Y esta misión, que era la columna vertebral de su historia y su tradición, era la caza de brujas.
Desde que nació, a Evan se le fue inculcado un destino. Conocido como Evan II, hijo del cazador de brujas Evan Doors padre, fue entrenado desde la más tierna infancia para cumplir con su labor. Mientras que otros niños aprendían a contar y escribir, a ese tierno infante se le enseño sobre historia y política. Cuando los niños veían la televisión o leían historietas, a Evan Jr. le eran enseñadas técnicas antiguas para identificar brujas y ejecutarlas. Los más tiernos recuerdos de infancia de Evan, eran estar en una fría habitación de piedra labrada, donde le enseñaban imágenes tintadas en papiros de brujas quemadas o torturadas, donde irradiaban su voluble e infantil mente de un odio irracional e injustificado, donde lo convertían en aquello que debía ser, en lo que estaba destinado a convertirse.
Cuando cumplió los 5 años, nació su hermano pequeño. Si bien la educación como cazador era lo primordial en la vida de Evan, igual lo eran la familia y la protección de su localidad. Su condado eran sus tierras, su mundo; su familia era su pilar. Esas eran las ideologías que respaldaban sus actos y objetivos, aquello que lo sostenía. La llegada de su hermano menor significo un cambio en su vida, teniendo ahora a alguien a quien, como el hermano mayor, debía proteger, cuidar y, llegado el momento, guiar. Las clases que recibía, el adiestramiento estricto al que era sometido, tuvo un nuevo peso en la mente del pequeño. Después de todo, él sabía lo que las brujas hacían a los humanos, en especial a los niños. Muchos habían sido los libros donde relataban sus horribles experimentos, como secuestraban personas y los usaban tal cuales conejillos, como arrancaban sus almas para usarlas de combustible para sus sirvientes. Las brujas eran monstruos, que solo buscaban el sufrimiento del hombre, los Doors eran un escudo para la gente, aquellos que los protegían, y una espada para aquellos monstruos, un arma blanca que los segaría.
Y con esta ideología, Evan duro durante unos pocos años más, con una pasión renovada por su enseñanza, con una aceptación de su destino anormal que rozaba en el fanatismo. Al menos asi fue, hasta la llegada de su segundo hermano. La llegada del más pequeño de los Doors, cuando Evan tenía 7 años, marcó un antes y después en la vida del primogénito de los Doors. Con la nueva vida, el nuevo guerrero de la familia, Evan Doors Sr se dio cuenta de que no bastaría su persona para poder entrenar a sus tres hijos, al menos no de la manera que él deseaba, de la manera más eficiente. Por ello, decidiendo que Evan ya conocía lo básico y estaba listo para un nuevo nivel, lo mando con su abuelo, el líder de la casa Doors.
Evan estuvo con su abuelo durante los siguientes dos años. El hombre era un viejo cazador, curtido por la experiencia en carne propia de su tradición, notándose en su necesidad de usar bastón por su pierna herida de décadas atrás, y el parche en su rostro que cubría el ojo perdido durante su época de batallas y cacería. Si Evan pensaba que el entrenamiento de su padre era estricto, fue nada comparado al que lo sometió su abuelo. Aquel viejo hombre era de un pensamiento más belicoso que su padre, consideraba a las brujas, aquellas abominaciones que no solo le habían desfigurado sino que también le habían arrebatado la vida a su amada esposa, como una plaga que debía ser totalmente aniquilada, desde la raíz, sin perdonar, sin dejar a nadie vivir.
Su abuelo fue el responsable de adiestrarlo de modo físico, entrenándolo a conciencia con las viejas costumbres de su familia. Su pequeño cuerpo en desarrollo fue siendo adaptado por el entrenamiento, sus pasos se volvieron sigilosos, sus movimientos flexibles y veloces, sus acciones eficaces y certeras. Aun asi, aquel riguroso entrenamiento empezó a mermar la resistencia del pequeño niño. Ningún infante debía ser sometido a algo como lo que el sufrió, pero su abuelo poco le importaba ello, empujando más y más al límite al niño, llevándolo al borde de quebrarse.
Pero eso no pasó, el pequeño Evan no se quebró, no tuvo la oportunidad. La vida es dura, esa es la verdad absoluta que quedo tallado en el corazón de Evan, la vida es un asco, que escupirá sobre ti sin siquiera verte, que te pisoteara como un insecto sin importarle si gritas. Se divierte de tu dolor, y si te hace sufrir es solo un juego, mientras prepara una tortura peor. Y si bien Evan considero un casi infierno su entrenamiento con su abuelo, todo sentimiento negativo desapareció, cuando se enteró de la muerte de su madre.
Con solo 10 años, Evan regreso a su casa, en compañía de su abuelo, para ver el ataúd de su madre. No recuerda casi nada del funeral, su mente suprimió mucho de aquel dia, siendo un recuerdo horrible para el aun en su etapa adulta. Pero lo que si recuerda, es a su abuelo despidiendo a la que era su nuera, para luego llevarse a su nieto a un lugar apartado, donde hablar con él.
“Este es tu destino” Pronuncio el abuelo, quien aprovechó el momento, el lugar y la ocasión con aterradora precisión. Sabía que, si quería convertir a Evan en el ser que debía ser, ahí mismo debía destrozarlo, para hacerlo crecer. “Si dudas o flaqueas, este es tu destino. Si hubiéramos sido más fuertes, esto se hubiera evitado. Si hubiéramos acabado esta lucha hace décadas, tu madre y más de nuestra amada familia seguirían aquí. Las brujas hicieron esto, Evan… Tú decides si permitirás que sigan haciéndolo”
Y asi, la sonrisa del niño murió para siempre, la poca compasión que pudo haber en su corazón se esfumo, su piedad, su consideración, parte de su humanidad fue enterrada con su madre, quien era su familia, quien era uno de sus pilares. El no permitiría que alguien más muriera, no dejaría le arrebataran a alguien más de su familia. De esa forma, Evan siguió con su entrenamiento, ya sin dudar, sin quejarse, sin flaquear. Su abuelo subió de nivel de forma lenta, pero constante, inculcándole todo su conocimiento, toda su experiencia, años de combate de brujas transmitidos directamente, para volverlo un digno heredero de la sangre que llevaba en sus venas, del apellido que cargaba en su espalda.
Pero aun asi, a pesar de todo su entrenamiento, todo su esfuerzo, no fue suficiente para evitar que la tragedia persiguiera a Evan. Cuando cumplió 14, su abuelo murió. Aquello no fue una verdadera tragedia, el hombre ya mayor hacia aceptado su destino con calma, considerando sus años y su estilo de vida hasta lo agradecía. Se despidió de su familia y de su nieto en sus últimos días, haciéndolo jurar que haría uso de todo el conocimiento que hacia sido transmitido, que seguiría con su legado. Con esa promesa, Evan se despidió de su abuelo, que murió en su cama, tranquilo y confiado que su linaje perpetuaría. Aquello, como bien fue dicho, no era una tragedia, la tragedia sucedió cuando el volvió a su hogar.
Ya sin tener a su abuelo para guiarle, Evan arreglo los pocos asuntos que tenían pendientes y regreso con su familia, solo para descubrir que esta ya no existía. Al regreso a su hogar, Evan descubrió que varios niños del pueblo habían sido secuestrados, entre ellos, sus dos pequeños hermanos, que desde el funeral de su madre no había visto de nuevo. Lleno de furia, encaro a su padre, reclamando el por qué había dejado que sus hermanos fueran llevados, exigiendo que fueran ellos mismos a traerlos de regreso, culpando a su progenitor de todo ello, acusándole de debilidad, de que permitiera que sus hermanitos fueran llevados asi.
Eso despertó la ira de un de por si herido Evan Doors Sr, este hizo callar a su hijo de forma violenta, acusándolo de irrespetuoso, de difamador. Evan padre de por si tenía el orgullo herido, su dignidad en los suelos con el secuestro de sus pequeños. Que su primogénito, quien había pasado casi 10 años con su abuelo, llegara a reclamarle y faltarle al respeto asi fue lo último que su temperamento pudo permitir. Ambos se enfrascaron en un combate corto pero de grandes consecuencias, acabando con Evan Jr. inconsciente y dejado tal cual perro fuera del hogar donde había pasado sus primeros años. Sin miramientos y sin piedad, Evan sr desterró a su hijo de su familia directa, negándole cualquier acceso a su hogar, desconociéndolo como su hijo. Pero el pequeño Evan Jr. no reclamo, desconociéndolo a él como padre. Cuando se recuperó lo suficiente, abandono la ciudad, abandono su condado y, en busca de sus hermanos, abandono el país.
Sin un rumbo fijo, vago cerca de un año por Europa, buscando cualquier pista que pudiera ayudarle. Ya desesperado y sin poder encontrar algún indicio que le ayudara, decidió buscar en el lugar existente que mejor información tenía sobre los movimientos de las brujas. De esa forma, el joven Evan, heredero de la dinastía cazadora de brujos Doors, viajo a América e ingreso con 16 años a Shibusen, el punto más grande y poderoso de anti brujería del mundo.
Su entrada a Shibusen no tuvo nada de especial. Hizo los registros correspondientes, pasando las pruebas físicas de forma sobresaliente, entrando sin dificultad a la clase EAT de Shibusen, siendo considerado un activo prometedor para la institución, alguien de habilidades de combate remarcables, y una personalidad seria, comprometida y adusta. Pero bien, a pesar de todo su entrenamiento y su educación como cazador de brujas, su principal motivación para su entrada a tal institución no era, como debería ser esperable, el dedicarse a la caza y eliminación de brujas, si no para poder obtener información, información sobre el paradero de sus hermanos y, si era posible, del grupo de brujas que durante años habían estado secuestrando a las personas de su localidad.
Al principio, su estaría en Shibusen era de aspecto obligatorio, su ser distante de sus compañeros y profesores. Cuando acababan las clases, se la pasaba en la biblioteca o los archivos de la institución que eran asequibles con su nivel. En su primer año se hizo compañero de un chico arma, el cual se podía transformar en un cuchillo de combate, a pesar de que estaba acostumbrado al uso de navajas y cuchillos finos, con el aprendió a extender sus habilidades, pero su desempeño estaba lejos de lo ideal, las esperanzas de sus superiores viéndose defraudadas en cierta medida. Su corazón no se encontraba en sus entrenamientos ni sus clases, se encontraba en su búsqueda, que se convertía en una casi obsesión.
Pero algo cambio esto, antes de llegar a caer en la total introversión, conoció durante su segundo año a una profesora que recién se inscribía en la institución. Era una técnico graduado hace años de Shibusen, una mujer animado y habilidosa, totalmente contrario al tipo de instructor al que estaba acostumbrado el chico Doors, pero aun asi, se volvió una de las mejores amigas y su maestro más apreciado.
Aquella mujer vio la duda y la inseguridad del alma del joven Doors. Vio a través de la seriedad de su máscara, lo distante de su personalidad. Ella noto el estado casi quebradizo que nadie más había notado en él, y le extendió la mano en su ayuda. Aquella maestra era una experta en las artes del combate militar, en la planeación, el combate cuerpo a cuerpo y técnicas de supervivencia. ¿Cuál fue su manera de llegar a él? Sencillo, un combate cuerpo a cuerpo, donde dejo tirado en el suelo e indefenso a aquel que había sido entrenado como un asesino casi perfecto.
Desde ese punto, Evan empezó a abrirse, dejo de centrar su mente solo en su búsqueda, continuándola de una forma más saludable, que poco a poco empezaba a dejar el punto estancado en el que estaba. Acepto que su estilo de pelea, si bien eficaz, podía ser mejorado, quedando bajo la tutela directa de su maestra, quien le transmitió sus conocimientos como había hecho su abuelo, pero de una forma diferente, donde dejo sentir al joven Evan lo que era la calidad de un maestro preocupado y humanitario.
Durante su segundo año en Shibusen, su desempeño se vio disparado, sobrepasando cualquier estándar que hubieran puesto en el desde un principio, volviéndose de nuevo en aquel prometedor muchacho de gran habilidad, pero con una pasión renovada hacia su misión, con una forma de actuar más abierta, acoplándose mejor a su compañero arma y su equipo.
Durante los siguientes años, Evan recorrió el mundo financiado por Shibusen, mientras cumplía con su cacería de huevos de Kishin, en la búsqueda de sus dos hermanos menores. Su lazo con su maestra se hizo más estrecho y ella le ayudo a montar relaciones con diferentes personas que pudieran ayudarle en su búsqueda, luego de que Evan le confiara su motivo real para entrar a la escuela del Shinigami. Finalmente, cinco años después de entrar a Shibusen, una noticia llego hasta Evan, sobre un grupo de brujas que se había asentado en su país, y que posiblemente guardaran relación con el secuestro de sus hermanos. De esa forma, Evan tomo la misión de investigar aquella situación, encaminándose con su compañero hacia su tierra natal.
Ese fue junto a la desaparición de sus hermanos, uno de los momentos más traumáticos de su vida.
Cuando llego a su ciudad, se dio cuenta de que la información que había obtenido era obsoleta, solo un trozo de información que las brujas habían dejado salir hacia el exterior para que conocieran su triunfos. Cuando llego a su viejo hogar, encontró la ciudad a media destrucción, cuerpos inertes por las calles donde un incendio ya pasado poco a poco se extinguía. Su viejo hogar se había convertido en una zona de muerte. Y lo único que Evan pudo hacer, fue correr hacia su casa.
Cuando llego, encontró su hogar reducido a escombros, ese lugar que había visto nacer a generaciones de cazadores de brujas, finalmente acabado, destruido junto con el antiguo linaje de aquellos verdugos de hechiceras. El joven Doors solo pudo caer al suelo, sintiéndose perdido, con el peso de su pasado aplastándole por primera vez en años, el recordar la muerte de su abuelo, la desaparición de sus hermanos, y ahora la destrucción de su hogar, la muerte de su padre, que si bien nunca había sido su persona favorita, no dejaba de ser su familia y, viéndolo desde una cruda perspectiva, tal vez la última que le quedaba, luego de tantos años de desaparición de sus hermanos.
Su compañero fue al poblado más cercano a dar aviso de la situación, dejando a Evan solo por su propia petición, para que pudiera pensar y calmarse un poco, aquello fue un error. Cuando su compañero se hubiese ido, Evan empezó a rebuscar por todo el lugar. No tardo mucho tiempo en poder deducir lo sucedido, las zonas de mayor destrucción, el camino que habían tomado los destructores desde la entrada a la ciudad, camino que había terminado en su hogar. Sentía la furia llenarle poco a poco, mientras miraba las diferentes calles, las diferentes casas, recorriéndolas mientras descubría la historia sucedida. Finalmente encontró lo que buscaba, la zona por donde se habían ido las brujas, atravesando el bosque, el rastro que habían dejado y que poco a poco se borraba. Sin nada que perder ya, lo siguió.
Finalmente, luego de horas de viaje, llego hasta el campamento de las brujas. A pesar de la furia y la ira que le llenaba, todo su entrenamiento sello sus emociones, volviéndolo un frio odio. Rápidamente trazo un plan, identificando las brujas que había en aquel campamento, cercana a 10, las cuales descansaban de camino hacia su escondite seguramente, pero en su momento Evan sol quería acabar con ellas, mirándolas tan tranquilas luego de destruir su hogar, tan calmadas y alegres alrededor de una hoguera. En ese momento fue como si la humanidad que había recuperado gracias a Shibusen, fuera ahogada, comprimida en su interior.
Sabiendo el poco tiempo que tenía, espero que las brujas durmieran entrada la noche, invocando diferentes animales para que fueran sus vigías. Eso no preocupo a Evan, quien en su espera lentamente había tomado algunas cuantas ramas, tallándolas lentamente con su navaja de bolsillo, afilándolas, esperando tal cual cazador. Finalmente la noche se sobrepuso al bosque, el fuego quedo convertido en suaves brasas crepitantes, los animales empezaron a pasearse por el bosque, un oso, un tejón, una iguana, entre otros, todos de gran tamaño y aspecto peligroso, pero ante los ojos del Doors, solo obstáculos.
Tomo un tiempo, en donde lentamente fue despertando el sentido de alerta, mientras eliminaba los animales de una forma veloz y letal, movimientos directos, mortales, cortando zonas sensibles, atravesando puntos vitales con precisión. Pero no fue lo suficientemente rápido, tomo más tiempo del que debió permitirse. Finalmente las brujas se dieron cuenta, a pesar de todo su sigilo, y se pusieron alerta. Eso no termino por detener a Evan, quien ya tenía las manos manchadas de las sangre de sus animales subordinados. Decidió que no tenía sentido esperar más, y ataco.
Esa noche hubiera sido la muerte de Evan, que si bien tenia entrenamiento, habilidades y motivación, no era rival para 10 brujas, aunque no fueran especialmente poderosas, seguían siendo poseedoras de magia, acostumbradas a la batalla. Era la muerte segura para Evan, pero algo lo salvo, la llegada de su maestra y la de su compañero. Al ver la situación en la que se encontraba Evan, ellos le ayudaron sin pensarlo, la balanza se inclinó a favor del habilidoso chico ya armado con su compañero cuchillo, junto a la técnica graduada de gran habilidad, quien hasta tiempo después descubriría había llegado ahí por el aviso de su compañero a Shibusen.
Los recuerdos de esa batalla aún siguen rondando los sueños de Evan, rememorando el cómo segaba las vidas de las brujas, las heridas que surcaban su cuerpo, quemaduras, cortes y golpes. El cómo llegada un momento su compañero arma quedo herido gravemente, el lentamente fue superado a pesar de haber logrado reducir los números enemigos. Finalmente, había acabado en el suelo, atrapado por una de las brujas, mientras observaba como su maestra igual empezaba a ser controlada. Si bien solo quedaban 3 de ellas, ellos habían sido finalmente arrinconados. Con horror, Evan miro como daban el golpe de gracia a su amigo, el cual se volvió una esfera azulada en medio del aire, que una de las brujas agarro tal cual pelota y guardo, para algún propósito futuro.
El mismo destino hubiera sido para Evan, si su maestra no se hubiera liberado. Con sus últimas fuerzas, se deshizo de la bruja que le aprisionaba y de la que retenía al joven Doors. Eso le dio la oportunidad a Evan de huir, incitado con los gritos de su maestra para que se salvara y fuera a Shibusen. El solo pudo escucharla, ya demasiado trastocado por la muerte de su amigo, mientras escuchaba a su maestra retener a la última bruja que quedaba como podía. Esa noche fue la última vez que la vio con vida.
Tres días después Evan llego de regreso a Shibusen. Los demás profesores le llenaron de preguntas sin obtener respuestas, el mismo Shinigami le llamo a su cámara y con calma sonsaco la información que el joven Doors se negaba a compartir con los demás. Evan no fue culpado de nada, a pesar de que había sido su imprudencia y falta de juicio las causantes de la muerte de su compañero y su maestra. Él lo acepto asi, aunque Shinigami no lo dijera ni lo pensara. Finalmente se le dio tiempo a Evan para que se recuperara, tanto física como mentalmente, pero Evan no pudo hacerlo. Las noches eran un tormento para su mente, su departamento, donde vivió con su compañero, un recordatorio de su culpa, la escuela, donde había conocido a su mentora, provocaba que quisiera dejarse caer de rodillas y rendirse a todo. Sin poderlo resistir más, y con 19 años, Evan dejo Shibusen y Death City.
Nada se supo de él luego de eso, al menos de forma oficial ni conocida. El único vestigio de su existencia luego de eso, que llegara a Shibusen, fue un paquete un año después de su ida, donde habían diferentes registros, expedientes y mapas, con información de una especie de laboratorio de brujas, que parecía se dedicaba a la experimentación con seres humanos. Un solo mensaje en esa carta “Sálvenlos”.
La existencia de Evan poco a poco fue olvidada. Solo unos pocos, más que nada sus profesores, recordaban que alguna vez visito Shibusen. Siempre había sido alguien que prefería moverse de forma discreta, sin llamar la atención, alguien de forma de ser humilde y discreta, misma forma de ser que le sirvió para desaparecer luego de dejar Shibusen. Lentamente se volvió solo un registro más en los archiveros de Shibusen, un vago rostro de alguna persona en el mercado o en la calle.
Dedico todo su tiempo a mejorar sus habilidades, las brujas y los huevos de kishin fueron sus objetivos, pero debido a la escases y poder de las brujas, las almas corrompidas por la locura fueron los principales objetivos de sus armas. El las rastreaba lentamente, sirviéndoles de guía para encontrar mayores carnadas. De esa forma se hizo un nombre como cazador, aquel que podían llamar si se querían deshacer de un monstruo misterioso. Pero siempre por debajo de Shibusen, quien siempre tenía preferencia para esas misiones. Él era un actor secundario, alguien que llegaba en algunas ocasiones antes que los técnicos de Shinigami, quien se deshacía de la basura y dejaba limpio el lugar antes que los demás. Una aparición esporádica, pero eficaz para la cacería, lo cual se pudiera considerar como una señal de que seguía la senda de Shibusen, pero nada más lejos de la realidad, siendo el querer ser más fuerte y eliminar a las brujas, el único motor para su camino.
Solo fue uno, durante todos esos años, un objetivo que nunca pudo acabar, un oponente que no podía ser llamado presa. Aquella persona, aquel ser, era como una mala broma del destino, como un recordatorio de sus fallas, de su pasado. La primera vez que lo vio, fue mientras cazaba una bruja cerca de Budapest, quien se ocultaba en un poblado cercano y de quien Evan obtuvo información gracias a sus contactos. Evan repitió el mismo proceso que hasta el momento le había sido efectivo, recabo información y trazo un mapa de la zona, logro contacto de diferentes pobladores y trazo rutas posibles y puntos críticos por si acaso. Finalmente se dio a la tarea de observar a su presa durante un tiempo, aprendiendo sus costumbres, su dia común, para lograr un momento propicio, para su asesinato, para su cacería.
Cuando al fin estuvo preparado, siguió a la bruja hasta un camino que tomaba para llegar a su hogar, un camino normalmente desierto que servía de atajo. Evan se ocultó hasta sentirla cerca y, con rápidos movimientos, se lanzó hacia ella con sus cuchillos en mano, apuntando a su cuello con mortal precisión. Unos segundos bastarían, serían suficientes para acabar con esa bruja e ir a comer algo al pueblo, tendría su alma y la dejaría caer al suelo, permitirá que se escapara por la tierra y siguiera el curso que debiera seguir, sin consumirla ni usarla, a él no le servían ni le interesaba. Pero ese golpe, el corte que debió acabar la vida de la bruja, nunca llego. Solo noto la presencia del tercero cuando escucho el sonido del metal chocando contra metal y las chispas saltando cerca de su rostro. Ahí fue cuando lo conoció.
De inmediato supo lo que era, no quien era, si no que era. Un brujo, armado de una espada y de aspecto serio y decidido, una expresión que el mismo había visto algunas veces en el espejo. No tuvieron que decir nada, ninguna palabra para identificarse o cuestionar la presencia del otro ahí. A Evan ni siquiera le importo que la bruja escapara, ella era una presa, pero el hombre frente a él era diferente, era un peligro. Ambos tomaron sus armas con mayor firmeza y empezaron a pelear.
Ese ciclo se repitió, varias veces. Cada vez ambos acababan maltrechos y heridos, acabando uno por retirarse sin dejar que el otro cegara su vida. Tal vez alguno pudiera verlo como deshonroso, pero ninguno de los dos era un guerrero, ninguno era un hombre atado al orgullo o al honor. Ambos eran la misma estirpe, eso lo comprendió Evan desde que se conocieron. Eran cazadores, asesinos. Su trabajo no era impulsado por una cuestión de honor o gloria, hacían lo que hacían por un motivo más personal, aunque nunca supo el del otro. Sabía que ese hombre, un brujo, era un cazador, siendo que más de una vez las tornas habían cambiado, y Evan había salvado novicios técnicos y armas de las espadas del castaño brujo.
Y sus peleas siempre eran fieras, siempre largas y salvajes. Con el tiempo supo su nombre, Adán, y el descubrió el suyo. Aun asi, sus conversaciones eran solo unas cuantas oraciones antes de que sus armas hablaran por ellos, siempre tratando de acabar con la existencia del otro, hasta que uno quedaba tan herido que su única opción era escapar, a veces siendo Evan, a veces siendo Adán. Y de esa forma el castaño brujo se volvió un incordio en su camino, aquel que evitaba y bloqueaba sus objetivos y propósitos. Era un cazador de diferente estirpe, ambos veían al otro como un enemigo a eliminar, el cual si no era acabado, siempre estorbaría a su camino y su propósito. Ambos eran la antítesis del otro, y eso se transformo en una de sus motivaciones, para poder continuar con su cacería de brujas, primero tendría que deshacerse del protector de las brujas, primero tendría que acabar con Adán Wolfe.
Y así los años pasaron, 5 años para ser exactos desde que dejo Shibusen, donde el siguió su camino, entrenando, mejorando, haciendo misiones para personas con poder para pagarlas, asesinando brujas en casi todos los continentes, cuando su oponente, aquel otro cazador, no se lo impedía, aumentando nombres a su lista, mientras luchaba con su propio pasado, su propia culpa, y seguía el plan que originalmente su estirpe le había impuesto, la total aniquilación de las brujas
Habilidades

♦Habilidad Especial: Suppress
♦Características: La habilidad de Evan es la habilidad perfecta para un asesino tal como el es. Esta consiste en usar su propia onda de alma para suprimir la fuerza de aquello que le rodea, inclusive de acciones o reacciones de sí mismo. Moldeando su onda de alma con un control nacido de su talento y entrenamiento, puede lograr distintos efectos tanto en su sistema como en el ambiente que le rodea.
Su habilidad se ramifica de una forma variada, siendo sumamente adaptable para poder aprovecharse en diferentes situaciones. Él puede desde usar su habilidad para suprimir su presencia, hasta suprimir la de personas cercanas. Puede suprimir el daño que recibe, al igual que la fuerza de un impacto. Igualmente puede suprimir la intensidad de la locura en una persona con la que tenga contacto, aunque esto solo es posible si el mismo esta sereno, si la locura le afecta sucede de forma contraria, y usar su habilidad hace que se suprima la resistencia a la locura.
Su habilidad no puede suprimir la fuerza de un enemigo, tampoco desaparece toda la fuerza de algo, ni toda la presencia de alguien. Solo la reduce, la comprime por asi decirlo. Por ello, un poder muy grande aun lo dañara, o no podrá suprimirlo lo suficiente. A veces necesita tener contacto con el objetivo para que su habilidad funcione, e igual un objetivo muy rápido no será afectado si no logra entrar en contacto.

-Percepción de Almas: Evan es capaz de ver y sentir las almas de las personas cercanas, no tiene un gran rango, pero tiene la suficiente percepción para poder identificar el numero o poder de forma sensata.

-Conducción de Longitud de Onda: Evan, gracias a su tiempo en Shibusen, es capaz de manejar su alma de forma ofensiva y defensiva. Cuando usa sus cuchillos, es posible para él irradiar su longitud de alma por ellos, volviéndolos capaces de dañar brujas y huevos de Kishin, no es tan efectivo como un arma de Shibusen, pero en sus manos y con sus habilidades, resultan letales.

-Entrenamiento de Asesino: Antes de Shibusen, su familia le dio una educación única, su abuelo le entreno en artes de asesinato, siendo poseedor de un gran sigilo, conocimientos de la anatomía humana, una destreza física considerable que va desde la flexibilidad a la velocidad, incluyendo una mente serena que se mantiene calma en situaciones peligrosas.

-Entrenamiento Militar: Este fue un entrenamiento que realizo mientras estuvo en Shibusen, en donde una de las profesoras, aquella con la que fue más cercano, le enseño no solo sobre planeación y estrategia, igualmente combate cuerpo a cuerpo y uso de armas convencionales. Tambien le fue instruido conocimientos de supervivencia y adaptación.
Datos Extra

×Prefiere perros que gatos
×Les da mantenimiento a sus armas cada día, aunque no tenga misión
×Es fumador ocasional
×Durante su estancia en Shibusen llego a sentirse atraído por una chica de curso menor, aunque nunca concreto nada
×Cuando viaja tiende a oir música para relajarse
×Es un dibujante muy hábil.
× Shadows – Lindsey Stirling
×Kougami Shinya - Psycho-Pass
Evan Doors
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Re: El Asesino de Brujas (Evan Doors)

Mensaje por Viktor Storm el Jue Jun 16, 2016 11:07 pm


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