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I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Aizack Pendragon el Sáb Feb 27, 2016 9:56 pm

No recordaba la última vez que se había convertido en un arma completamente, al menos no de forma clara y precisa. ¿Había sido en aquella misión en costa de marfil? ¿O en aquella visita a Bangladesh donde habían terminado por enfrentar a un traficante ilegal de armas? No estaba seguro, solo recordaba que había sido en una ocasión con su padre, con quien no había dudado cuando le sugirió la idea de tratar de transformarse por completo, para que viera como se sentía, como era, cuando llegara a hacerlo en una situación a futuro donde fuera necesario.

En su momento le pareció estúpido, aunque jamás se lo dijo. Se había transformado y había experimentado por primera vez la extraña sensación que era no tener un cuerpo humano, sintiendo como su padre lo manejaba de forma eficaz, pero aun asi algo burda. Su maestro pudiera ser el mejor mercenario del mundo, una Death Scythe hecha y derecha, un guerrero asombroso y un padre adoptivo bondadoso, pero no era un técnico, era un arma como él. Aunque pudiera ser usado por él, no podía sacar todo el potencial que debería, se lo había dicho luego de la primera vez que habían tratado, pero esas prácticas en sus misiones no eran para ello, eran para que Aizack aprendiera lo que se sentía ser un arma en forma completa, no poder moverse como normalmente lo hacía. Asi cuando llegara el momento, la sensación no lo tomaría por sorpresa.

Pero aun asi lo sentía raro, estando ahí transformado completamente mientras que de su filo dejaba escapar descargas de rayos hacia el Kishin, atento a él y esperando Emma tomara control sobre su transformado cuerpo. La sensación de tener forma de guadaña aún se le hacía rara, pero estaba hi, convertido en un arma, una poderosa si se permitía ser algo arrogante, esperando ser manejado por Emma, aquella chica a la cual ni siquiera le agradable, donde ambos habían accedido solo por lo extremo de la situación… Aunque eso solo era una parte de la realidad, siendo que el motivo había cambiado cuando habían tocado sus manos por primera vez. Aquella sensación cálida y casi nostálgica habían sorprendido al rubio, quien ante la impresión había liberado aquel chispazo que los separo. Aquella sensación había sido la causante de que se transformara de nuevo. A pesar de la situación de vida y muerte en la cual estaban, aquel escenario devastador que pudiera ser su tumba, o la de las personas inocentes cuyo único pecado había sido querer tener una noche de ocio entre amigos y conocidos, Aizack sentía curiosidad, curiosidad de aquella sensación de comodidad que había sentido al contacto con Emma. Aunque tal vez nunca lo admitiera, uno de los motivos de su transformación, había sido porque había sentido que ser manejado por Emma, que ella tomara su forma de alma, posiblemente no se sentiría tan mal, que tal vez, pudieran luchar juntos de verdad.


-Uhm…-Sus ojos se cerraron cuando sintió la mano de Emma hacer contacto con el mango de su actual forma. Los rayos que liberaba para alejar al Kishin se detuvieron, mientras el filo era suavemente retirado del suelo, en donde se había clavado. Se sentía extrañamente liviano mientras era levantado por la mano de la técnica, quien de alguna manera era capaz de elevar sus casi dos metros en su nueva forma con facilidad. Su padre le había dicho que era algo pesado en forma de arma, entonces, ¿Cómo es que ella lograba sostenerle con tanta facilidad y al parecer sin esfuerzo? ¿Estaría relacionado con aquella sensación de comodidad que le había empezado a invadir? No lo sabía, y ese no era momento para preguntas, mientras sentía como Emma lo movía a gran velocidad, rechazando un golpe que el Kishin había dirigido contra ellos.

La sensación del impacto contra la mano del Kishin había sido curiosa. A pesar de la dureza de la piel del demonio de fuego, ahora el mismo no estaba hecho de carne y hueso, si no que era un arma hecha y derecha, más fuerte que el acero, capaz de rebanar el metal con facilidad. Aquel choque no había provocado dolor alguno, sino solo una sensación de impacto que le había hecho sonreír. Aquella sensación era buena, notando que el demonio retrocedía un poco de la impresión, notando que ahora, en su forma de arma, el chico Pendragon era capaz de rechazar la dureza de su cuerpo.


-(Bueno… Supongo que ahora… Todo queda en sus manos…)-pensó Aizack tranquilo, mientras cerraba los ojos, hundiéndose en la oscuridad que era el interior de su propia mente, aquel espacio de infinito negro en el cual un arma quedaba cuando se transformaba, como si fuera el interior de su cuerpo una habitación oscura. Ahora nada tenía que hacer, siendo engullido por la oscuridad. En esa forma él no era una persona, no era un ser vivo… Era solamente un objeto, para que Emma, la técnica, pudiera usarlo a su antojo, para que pudiera luchar y defenderse.

Asi era como Aizack miraba las luchas entre armas y técnicos, recordando aquel lema de las armas de Shibusen, estar dispuesto a morir por su técnico. Para Shibusen, las armas eran objetos de poder, herramientas que los técnicos debían usar para capturar Kishins como el que tenían en frente en esos instantes. Él debía ser el escudo de Emma, recibir todos los golpes, ser usado para que ella los frenara. Debía ser una herramienta, aceptar que él era un objeto en esos momentos, si era dañado poco importaba, si era destrozado, siempre se podía obtener un arma nueva, ¿No? Solo esperaba que ella pudiera acabar con eso rápido, que su filo fuera lo suficientemente agudo para poder cortar al Kishin, que a pesar de ser dañado, al final pudiera ponerse de pie y retirarse con sus propios pasos. Mientras dejaba que su conciencia ser perdiera en aquella infinita oscuridad, sintiendo la suave calidez de Emma rodearle aun, se preguntaba si ella podría luchar de forma correcta en aquellos instantes, que el asco que Aizack pensaba que Emma sentía por él, no fuera tanto como para que disminuyera la eficacia de sus ataques, que ella pudiera ganar, y salvar a su abuelo, salvar a los demás... Solo esperaba eso, y con eso, no le importaba sumirse en el vacío de su mente, dejándose manipular, ser usado por ella…
-¿Eh?-

Los ojos del rubio se abrieron de la impresión ante la pregunta de Emma, mientras su rostro se veía reflejado en el filo azulado e irregular de la guadaña. ¿Ella le preguntaba si estaba bien? ¿Por qué habría de importar su estado, si él era el arma?
-E-estoy bien… No te tienes que preocupar por mí, soy un arma… Soy quien recibe los golpes, ¿No? Úsame… Úsame como te sea conveniente…-Susurro el chico, aunque sin decir nada realmente, siendo que sus ideas eran transmitidas directamente a la mente de Emma. El en realidad no quería eso, sentirse solo un objeto, pero él estaba dispuesto a adoptar ese papel por el bien de su propósito, aunque deseaba no hacerlo. Para él, las armas eran asi, él pensaba asi debía comportarse, que ese era el rol que tenía que tomar como arma. Aun asi… ¿Por qué ella había pedido perdón? ¿Por qué parecía haberse preocupado? No lo entendía, no lo comprendía como tampoco lograba entender la sensación caliente en su pecho cuando hubiera sentido que ella se había preocupado por él, una sensación tan cálida que sentía casi quemarle por dentro, aún más que el fuego que les rodeaba.

Sintiéndose más confuso que nunca en su vida, sintió como Emma le hacía girar de forma circular rápidamente, notando la habilidad con la cual podía manipularlo. Sentía las manos de Emma firmes, suaves y cálidas, mientras le sostenían de forma segura, una sensación extraña y novedosa para él. Las palabras de la técnica le habían regresado a la realidad, mientras notaba las llamas y el humo despejarse alrededor de ellos por los movimientos que Emma había hecho, ampliando mejor su campo de visión en aquella área infernal.


-¿Rápido?-Pregunto el chico, no por no haber oído bien, si no por la impresión que había dejado en él esas palabras, mientras notaba como su filo ahora apuntaba amenazador al Kishin delante de ellos. Se sentía extrañamente seguro en manos de Emma, notando ella no había mentido cuando había dicho era una técnica de guadañas.-Si... Hagamoslo- Asintio, mientras sentía su posición balanceada, la postura de Emma firme, mientras que sus manos sosteniéndolo de los lugares donde mejor balance podía sacar, considerando su tamaño. ¿Asi eran los técnicos de Shibusen? A pesar de ser la primera vez que Emma le sostenía, sentía comodidad al estar en sus manos, sentía una compatibilidad extraña y que aunque le ponía algo nervioso, igual le hacía sentir seguro. Estando a su lado, sin saber por qué, sentía que nada podía pararlos.

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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Emma le Foix-Grailly el Lun Mar 07, 2016 3:06 am

Miró unos momentos el filo de la guadaña, ahí donde el rostro humano del rubio se hacía presente, y ladeó levemente la cabeza, ciertamente no sabía casi nada acerca del chico, pero jamás habría llegado a imaginar por cuenta propia una respuesta así de su parte, al menos no basándose en lo poco que conocía de la personalidad del rubio. Pero ella no era nadie para juzgar al inglés, después de todo era la primera vez que usaba un arma como él. Por esa misma razón no pudo evitar preguntarse si la razón de dicha actitud era ella, las armas no solían cambiar de técnico ¿Estaba haciendo algo mal? No, por egocéntrico y presuntuoso que sonara siendo ella misma de donde venía, estaba bastante segura de que, teóricamente hablando, no había hecho nada mal, no de momento al menos; en tanto a la práctica estaba aún más segura de que no había cometido fallos, había frenado el golpe limpiamente, su postura y reflejos estaban bien… Apretó los dientes, las armas no eran complicadas, las personas, aparentemente, sí.

Su vista regresó de forma brusca al kishin cuando, al parecer bastante molesto por haber fallado el golpe anterior, lazo uno nuevamente, rápido y sin rugido de previo aviso como el anterior; la chica logro dar un paso hacia atrás, tambaleándose levemente, esta vez acercando el arma hacia sí, retirándola junto consigo del alcance del ataque en vez de frenarlo una vez más y mantener terreno. Antes de que pudiera contraatacar o recuperar el espacio perdido el demonio siguió atacando y a su vez la chica retrocediendo, soltando maldiciones por lo bajo. ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué las respuestas de Aizack eran confusas? ¿O tal vez solo le confundía jamás haber usado un arma demoniaca antes? Tal vez incluso se debía al pobre trato con las personas que tenía y su obvia inexperiencia en ese campo le estaba nublando todo, pero con todas esas interrogantes resultaba innegable que, aun si no lo soltaría en voz alta, o siquiera lo aceptaría como un pensamiento propio, le preocupaba. Genuinamente le preocupaba y no como una responsabilidad, le agobiaba cometer un error gracias a la inexperiencia y que por su culpa él saliera lastimado o algo peor. Dicho sentimiento de apuro, en conjunto con esa calidez casi nostálgica lograban una mezcla que la francesa resentía de forma molesta.

No podía retroceder para siempre, si tocaban pared y esa cosa le daba un golpe la estructura se les iba a venir encima de una vez por todas, chasqueo molesta con los dientes y miro de reojo  el filo del arma una vez más-¡No podemos hacer esto toda la noche!-Exclamó a manera de regaño, especialmente para sí misma-T-te voy a ser sincera, yo…-Se mordió la lengua, frenada por el orgullo de hacer dicha confesión-Yo…-Se agachó de golpe con el afán de esquivar otro golpe-Y-yo nunca había usado un arma… un arma demoniaca quiero decir-Soltó a regañadientes sin dejar de moverse, tratando de no acercarse a las paredes-He usado casi todo tipo de armas y se los procedimientos pero… ninguna… ¡C-como sea, ese no es el punto!-Gritó con un leve ardor en las mejillas-¡El punto es que si te pasa algo o hay algo que debería saber tienes que decírmelo!-Soltó de una vez por todas.

Odiaba haberlo dicho, odiaba haberse sincerado y odiaba que le preocupara al punto de no poder tratarlo con la profesionalidad y seriedad que la situación ameritaba. Esperaba que no se diera cuenta, que el rubio fuese lo suficientemente distraído como para que, aun haciendo equipo como lo hacían ahora, con sus almas tan cerca una de la otra no lograra percatarse de todo lo que le daba vueltas por la cabeza en ese momento, de la preocupación y de la vergüenza sobre su propia persona, sobre lo vulnerable que podía llegar a sentirse.

De nuevo un rugido sacudió el lugar entero, esta vez de forma algo más literal pues apenas el imponente gruñido cesó, un crujido realmente alarmante lo coreó, las llamas se avivaron de nuevo mientras la bestia bufaba de forma violenta, obviamente molesto. Era en ese momento o nunca, sujetó con algo más de firmeza la empuñadura del inglés y no perdió tiempo en correr contra el Kishin. Se acercó, tal vez demasiado, casi como si su intención fuese taclearlo más no llego a tocarlo realmente, antes de que reaccionara, alzo la guadaña con fuerza para darle un golpe en la barbilla, acto seguido y antes de que se repusiera de dicha acción, bajo la punta para encajarla en su pie. Como respuesta no solo obtuvo una especie de queja-gruñido realmente ensordecedor, si no también, como obvio reflejo por parte del contrario, un golpe que por la cercanía le resultó imposible esquivar o frenar, el impulso y la fuerza del mismo fue suficiente para hacerla retroceder un par de metros.

Logro encajar a su compañero en el suelo para no caer al mismo, respiraba de forma agitada, esta vez la mueca de dolor en el rostro de la ojiazul era más que obvia, no solo había sido un gran golpe, ardía. Las llamas parecían no hacer otra cosa más que crecer y el humo lograba complicar incluso el recuperar el aire, aun así, esbozo una pequeña sonrisa ladina-Lo atravesaste-Le dijo al arma, sin agregar mucho más, esperando que él también se hubiese dado cuenta de lo que significaba.

Sacó al británico del suelo, cerró los ojos y tomó un respiro no muy hondo gracias al humo, abriendo los ojos al momento y se abalanzo una vez más contra el demonio; con el impulso de la carrera y tanta fuerza como le fue posible encajo tan hondo como pudo la hoja de la guadaña en el torso del Kishin. A pesar de lograr su cometido en un principio, pronto descubrió que era mucho más fácil apuñalarle que rasgarle por completo, por lo que, de momento lo único que había logrado era desesperar al monstruo, que se retorcía y lanzaba alaridos al aire, jalando consigo a la técnica que no parecía tener intenciones de soltar a su compañero. El monstruo no tardo en arremeter una vez más contra Emma. El golpe le dio de lleno, un golpe de abajo hacia arriba cuya intención claramente se centraba en mandar a volar a la chica contra el techo, cosa que en efecto, logró. Sin embargo, no logro que la técnica soltara al arma aun encajada al cuerpo del huevo de demonio. Si bien el impacto había dado de lleno, la fuerza del mismo había logrado un corte por su propia piel tan dura. Un corte diagonal desde su torso hasta su hombro se formó tan rápido como la chica que había logrado no soltar a su compañero, salió disparada hacia el techo. La madera crujió tan pronto la peliazul se estrelló contra la madera desgastada del techo, y fue hasta ese impacto que terminó soltando al arma.

-¡Aizack!-Gritó con timbre desesperado, usando su nombre sin pensarlo, estirando las manos de forma inútil para tratar de volver a sujetarle. Ardía, la cabeza le daba vueltas y no estaba segura de sí aún respiraba o no, tampoco sabía si con ese corte el Kishin estaba acabado, sin embargo, su primer reflejo ante la caída inminente había sido llamarle.
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Emma le Foix-Grailly
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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Aizack Pendragon el Mar Mar 22, 2016 11:31 pm

A pesar de aquella sensación de extraña comodidad que le invadía mientras Emma sujetaba su forma de arma, podía notarlo, aunque nunca había hecho algo asi antes, que ellos aún no estaban completamente acoplados el uno al otro. Era normal ello, esperar que pudieran hacer una colaboración perfecta era soñar de manera tan extrema como que un parpadeo curara el hambre mundial. Aquellos dos hasta hace poco se habían estado peleando, queriendo ahorcar al otro o evadirlo. Era de por si un milagro que ella pudiera sostenerlo en su forma de arma, que no hubiera un rechazo inmediato en sus longitudes de alma. Y era un milagro aun mayor, que en vez de sentir rechazo por aquella idea, el rubio hasta sintiera comodidad de estar trabajando de aquella manera con ella, algo que si bien no expresaba en voz alta, sentía de verdad.

Pero a pesar de la magnitud de ese insólito hecho, era indudable que ambos aún les faltaba mucho para poder hacer un equipo completo, que a ambos les faltaría entrenamiento, trabajar juntos, convivir para que pudieran comprenderse, entenderse y luchar con el máximo de sus capacidades. Y ante aquella idea, la idea de convivir juntos, de luchar más veces juntos, hizo que Aizack se sorprendiera de estarlo pensando, que durante unos instantes su mente pareciera explotar por atraparse a sí mismo imaginando lo que sería trabajar más veces con Emma
-(¿E-en que rayos piensas Zack…?)-Se cuestionó a si mismo mentalmente, agitando la cabeza en aquel mundo negro en el interior de su ser, borrando aquella idea rápidamente, nervioso por haberlo pensado, nerviosismo que solo aumento ante el hecho de que aquella idea, no le había desagradado.

Aquello que lo termino por regresar a la realidad, fue la continua ráfaga de ataques a la cual ambos se vieron sometidos por parte del Kishin. Los movimientos del mismo eran rápidos, pero la forma de arma que tomaba era una herramienta que aprovechaba su forma para obtener tanto velocidad como alcance y poder cortante. Todo eso en manos de una luchadora como Emma les permitían bloquear los golpes del Kishin, sonriendo el rubio mientras sentía los indoloros impactos que hacia contra la piel de caldera del demonio de fuego. Pero aun asi, empezaban a perder terreno, poco a poco. No podían solo bloquear y evadir, a ese paso, todo se vendría abajo, debían acabarlo rápido…


-¿Ah?-La concentración del rubio se vio rota al oír a Emma hablarle, abriendo los ojos sorprendido mientras su rostro apareció en el azulado filo de su forma de arma, mirando a la chica directamente con expresión sorprendida e inaudita. ¿Ella nunca había usado un arma demoniaca? ¿Era la primera vez que hacia equipo con alguien? Aquello solo logro que se avergonzara, ocultando su rostro y desapareciendo su reflejo, estando dentro de su mente de nuevo. Aquella vergüenza hacia que se removiera inquieto, pero no era vergüenza ajena o por la declaración hecha. Era vergüenza de la sensación de emoción que empezaba a sentir. Se sentía emocionado, casi rayando en la felicidad, de pensar que él era su primer compañero, una estúpida felicidad que hacían que quisiera golpearse a sí mismo por sentirse feliz de algo asi. Pero aquella felicidad trajo una sensación de alivio a su ser, su reflejo volviendo a aparecer en el filo, mientras Emma seguía bloqueando los ataques-¡Entonces somos un par de idiotas suicidas!-

La risa del chico empezó a sonar, tan clara como si estuviera presente, a pesar de que en ese momento su forma carecía de boca o cuerdas vocales, su risa sonaba animada, conflictiva con el ambiente caótico que les rodeaba-Eres la primera persona que me usa realmente, antes solo había dejado que mi padre me tomara en forma de arma, pero nunca me habían usado en realidad en batalla, apenas unos instantes tal vez, pero tú eres la primera que me usa de forma correcta como arma-El chico sonrió, siendo solo visible desde el filo de la guadaña, mirando a Emma con sus ojos dorados, sonriéndole pícaro-Nunca hemos tenido un compañero, ninguno de los dos ha hecho algo como esto antes, pero aquí estamos, en una situación de vida o muerte donde ambos tratamos de hacer algo que toma años de esfuerzo y practica… ¿Sabes en que nos convierte eso?-Sonrió más ampliamente el rubio, mientras dejaba la respuesta al aire, esperando ella captara el mensaje y la respondiera.

Aun asi, apenas si tuvieron tiempo de hacer ese intercambio de palabras, cuando un ensordecedor rugido amenazo con reventar los tímpanos del rubio, el cual gruño levemente volviendo a centrarse, ahora más presente en la pelea, más atento a su alrededor. Aquella sensación de felicidad que había sentido al escuchar a Emma sincerarse, le había invadido y había hecho se calmara, se centrara y volviera a estar atento a lo que sucedía, que volviera a actuar igual de rubio idiota despreocupado que siempre.

Noto como Emma salió corriendo en dirección al Kishin, causando el rubio sonriera, a la vez que sentía como impactaba contra la barbilla del Kishin, soltando en el momento justo un chispazo para desorientarlo y darle tiempo a la peli azul de hacer su movimiento, con el cual sintió su filo del color de los relámpagos atravesar limpiamente el pie del demonio, al igual que una porción del suelo debajo suya, escuchando el alarido del Kishin de fuego, el cual ahora era de parecido a una queja de dolor.


-¡Hey!-No noto venir el golpe, demasiado rápido por parte del Kishin, notando como Emma salía despedida hacia atrás, ayudándola y aumentando el peso en la parte de su filo, encajándose en el suelo y deteniendo el retroceso, abriendo una hendidura en el suelo producto de su filo, haciendo que el rubio bufara con ganas de golpear al Kishin, pero sonriendo al escuchar a Emma hablar, asintiendo.-No, no lo atravesé… Lo atravesamos…-

El rubio sonrió con confianza, ahora más seguro del resultado de la batalla. Sintió como Emma lo levantaba y agarraba de nuevo con firmeza, notando el impulso que tomaba. Una vez más noto el filo de su guadaña atravesar la dura piel del Kishin, pero ahora causando un daño real, un corte profundo que sentía en su forma de arma. Pero aquel corte no había sido suficiente, lo pudo sentir al momento en que su avance no fue suficiente. Normalmente debería haber podido atravesar de lado al lado al Kishin, pero no lo había logrado… Aun no lograban compenetrarse por completo ambos.-¡Cuidado!-Grito el rubio al notar la reacción violenta del demonio de fuego, maldiciendo al notar como Emma era impactada por el golpe del ser, mandándola hacia arriba, pero sintiendo con firmeza la mano de Emma sobre su empuñadura. La sorpresa le invadió momentáneamente, ignorando el hecho de que su filo ascendía y desgarraba más el cuerpo del Kishin, centrándose en el hecho de que la mano de la peli azul se negaba a soltarle, aferrándose con fuerza, sin querer separarse.

Era de nuevo, una nueva sensación que ella causaba, que provocaba en él, que le hacía sentirse feliz de alguna manera, confuso por sobre todo. Noto como ambos ascendían, sin lograr reaccionar lo suficientemente rápido. El sonido de la madera crujir se hizo presente, mientras notaba como finalmente la mano de Emma le soltaba, empezando a caer en dirección al suelo, escuchando el grito de Emma, oyéndola gritar su nombre, llamándole.


-¡¡Emma!!!-Grito el rubio mientras se transformaba, cayendo en dirección al Kishin, volviéndose humano otra vez, mientras era rodeado de corrientes eléctricas, pateando al Kishin en el pecho, sin llegar siquiera a tocar el suelo, con la suficiente fuerza para mandarlo hacia atrás e impulsándolo a la vez hacia arriba. El golpe no había sido lo suficientemente fuerte para estrellarlo contra la pared, sino solo para hacer distancia suficiente entre ambos, apretando los dientes el rubio mientras deshacía su campo eléctrico, estirando su brazo y tomando la mano de la peli azul, atrapando a Emma en medio del aire. El impulso los llevo hacia atrás, acabando por aterrizar el rubio arrodillado sujetando a Emma contra él, ignorando por completo el hecho de tenerla en brazos, de estar asi de cerca de ella, observándola a los ojos atento, preocupado, siendo que su preocupación era notoria en sus ojos dorados.-¿Estas bien…?-

Solo unos segundos les fueron regalados luego de hacerle esa pregunta a Emma, antes de escuchar el alarido colérico del herido Kishin. Su brazo colgaba casi inerte debido a la profusa herida que habían causado en él, haciendo Aizack fijara su atención seria. Ayudo a Emma a levantarse y sin decir nada tomo de nuevo su forma de arma, volviéndose un rayo de luz blanca que aterrizo en la mano de la chica, tomando de nuevo su forma de guadaña, dispersando un poco el humo a su alrededor por la transformación.

-Nosotros… No estamos haciendo esto bien…-Dijo el rubio, esperando Emma no se lo tomara a mal, pero la idea había estado desarrollándose en su mente durante la batalla, y ahora debía de expresarla, si quería poder terminar eso ahí y ahora.-Creo que… finalmente entiendo un poco más cómo es esto de hacer equipo con alguien… No estamos luchando solos… Tampoco estamos luchando juntos… Debemos luchar como uno solo, yo dependo de ti, y tú de mí… Creo que eso significa ser un equipo de arma y técnico…-Como si de una figura fantasmagórica se tratase, el rubio apareció de espaldas a Emma, una especie de proyección de sus pensamientos que solo ella podía notar, como si por unos instantes, pudieran conectar sus mentes.-Antes debimos haberlo terminado de un golpe… Pero no pudimos, solo logramos atravesarlo un poco… Fue porque aún no lo hacemos bien… Podemos hacerlo bien…-Sus brazos se estiraron, rodeando a Emma desde atrás, quedando sobre los suyos, tomando sus manos y haciendo sujetara su forma de arma con más firmeza, actuando a la vez que ella, como si la guiara, haciendo le agarrara de forma más firme, cambiando un poco su postura, haciéndola más segura y adecuada para su irregular forma. Todo aquello sucedía solo en sus mentes, siendo los pensamientos del rubio directamente transmitidos a ella, creando esa imagen mental que buscaba acoplarlos por completo.-Lo haremos bien… Debemos terminarlo ya, el edificio ya no durara más…-Susurro el rubio, mientras su forma de arma se elevaba lentamente, empezando a girar a gran velocidad, guiando a Emma en aquel movimiento, cortando el humo, disipándolo por completo, despejando el camino delante de ellos, creando un sendero directo hacia el Kishin con el cual debían acabar.-Hagámoslo… Emma…-Susurro, uniendo sus pensamientos y objetivos a los de ella, para impulsarse hacia adelante, en dirección a su enemigo.

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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Emma le Foix-Grailly el Jue Mar 31, 2016 1:26 am

Las opciones en la cabeza de la francesa se redujeron a que, o había inalado demasiado humo o de alguna forma había terminado rompiéndose. Su mirada se clavaba en el arma casi con horror al escuchar sus risas, podría haberse enojado y arremeter contra él acusándolo de burlarse, pero no, su risa de alguna forma, sonaba completamente genuina y a la ojiazul le perturbaba de sobremanera, le provocaba un escalofrió que la acompañara con una frase tan “optimista”. Abrió la boca para pedirle que se callara, que estaba actuando extraño y era aterrador, así que por favor guardase silencio, pero el rubio comenzó a explicarse antes de que lograra emitir sonido alguno. Pudo sentir el rubor subir a sus mejillas, aquella noche era un conjunto de coincidencias casi imposibles, todas de un solo golpe y justamente… justamente con alguien como él, le molestaba, pero la noticia había terminado por lograr que se sonrojara, aun si no era muy notorio gracias a que el calor y el esfuerzo lograban ya cierto rubor, la chica era capaz de sentir aquel cosquilleo molesto en rostro. Chasqueó la lengua y desvió la mirada-N-no pienso decirlo...-Soltó como un murmullo entre dientes, como respuesta aquella pregunta tan directa.

Y justo era esa pregunta formulada hacía apenas unos instantes la que llego a repetirse en su mente mientras caía, le costaba respirar y el golpe aun punzaba, si no hubiera tenido la voluntad para mantearse consiente, podría haber perdido el conocimiento con facilidad antes de siquiera tocar el suelo. Se sentía impotente, incluso enfadada consigo misma… ¿Incluso con un arma demoniaca no había logrado tirarlo con un solo golpe? Patética, aun si no podían sincronizarse al cien por cien… tendría que haberlo logrado. Le costó seguir en su totalidad los movimientos del chico, que había cambiado de forma una vez más, escuchó la queja del demonio cuando el rubio lo golpeo, aun si no había sido capaz de ver del todo como lo había hecho, ahora tenían distancia, al menos para que no los fulminara apenas tocaran el suelo.  Cerró los ojos con fuerza aun cuando, para su propia sorpresa, el rubio la tomo y termino jalando junto con él, victimas del impulso resultado del golpe que el arma había dado al kishin apenas unos segundos atrás. Normalmente tener a alguien tan cerca, especialmente en una situación parecida le hubiera provocado un pánico indescriptible, pero en esta ocasión termino simplemente por encogerse en el agarre del inglés hasta que terminaron en el suelo.

Y aun así, aun cuando su primer reflejo no había sido reaccionar violentamente en el aire o incluso después de caer, estaba temblando. Él estaba demasiado cerca y a pesar de que la ansiedad le resultaba controlable en aquel momento, su cuerpo no reaccionaba como quería y seguía temblando. Logró asentir levemente ante la pregunta, sin atreverse a abrir la boca por temor a tartamudear, desviando la mirada al descubrirse incapaz de sostenérsela. El grito del huevo de demonio la hizo encogerse levemente y terminó aceptando la ayuda del arma por temor que el temblor que aun parecía recorrerle, le hiciera una mala jugada en las rodillas. Tan pronto estuvo de pie tomo un respiro hondo, tratando de calmarse. No podía mantener un ataque en ese estado y eso era algo que no podía permitirse, no en ese momento, no con otras vidas en juego.

El contraste le resulto brusco y desconcertante. No había dudado en volver a sujetar al rubio cuando este volvió a su forma de arma, aun si tenía dudas sobre si sería capaz de sostenerle una vez más sintiéndose como lo hacía; pero tan pronto el contacto entre ambos volvió, también así lo hizo aquel sentimiento tan singular que se había hecho la primera vez, aquella calidez y seguridad que juntas lograban un sentimiento tan extraño como reconfortante. Fue la voz del arma la que logro hacerla salir una vez más de aquel conjunto de emociones tan envolventes, haciendo que por instinto, volviese la vista al filo de la guadaña-Ja, ¿Tú crees? No me había dado cuenta…-Respondió con acidez, volviendo la vista al demonio al que se enfrentaban. Pero las palabras con las cuales Aizack continúo no tenían una pizca de mentira, no había forma de negarlas porque ella sabía perfectamente que era verdad.

Incluso si ella misma se hubiera planteado la situación actual a la Emma de un par de horas atrás, no hubiera confiado en su propia palabra. Era la primera vez que usaba un arma, la primera vez que sentía aquel tipo de contacto con alguien y por el contrario de lo que podría haber llegado a pensar, sentir de esa forma la presencia e indicaciones del rubio le rodeaban de una seguridad y determinación totalmente renovadas. En vez de reaccionar de forma repelente a todo eso, simplemente había cerrado los ojos, centrándose en todo aquello sin hostilidad alguna, aceptándolo como si fuera de lo más común o natural para su persona.

Abrió los ojos lentamente y respiro con ese mismo ritmo, clavando la mirada celeste en el demonio que se movía de forma violenta e irregular, lanzando alaridos molestos al aire, solo para terminar centrándose en la pareja de nuevo. La chica asintió ante las afirmaciones finales de su compañero-No es tu noche…-Susurró dirigiéndose al kishin que no podía escucharla, antes de lanzarse contra el mismo. Lograron arremeter de forma rápida y brusca, sin darle tiempo para reaccionar, clavando la punta del filo en uno de sus costados, usando el agarre que esto proporciono para empujarle hasta que ese mismo impulso logro hacerle perder el equilibro, haciendo que cayera al suelo de forma aparatosa, con un estruendo terrible que sacudió peligrosamente la estructura entera del edifico, más pareció aguantar a duras penas de momento. La técnica saco de forma ágil el filo del torso de la bestia, y girando rápidamente la guadaña  para cambiar el ángulo de la misma, la encajo sin más espectáculos en la garganta del kishin, distorsionando sus gritos en primera instancia, encajando y bajando el filo cada vez más, sofocando sus gritos.

Hubo un momento de silenció antes de que la temperatura bajara considerablemente, las llamas disminuyeron de forma drástica como si acabaran de morir con su creador y el cuerpo incandescente de su rival se volvió una maraña de materia negra, auto consumiéndose hasta que, como único rastro de su presencia, además de la obvia destrucción, quedo, flotando de forma calma y estática una esfera de rojo brillante.

La joven finalmente relajo la mirada y obviamente la postura, levantando la mano levemente antes de soltar a su compañero, lanzándolo levemente para que pudiera regresar de pie, dejando salir un suspiro profundo al hacerlo. Se había acabado… aquella nochebuena contra reloj prácticamente salida del infierno había acabado, ellos habían cerrado el telón. Contuvo las ganas de dejarse caer al suelo por mero orgullo. A pesar de que el alivio era mucho mayor, también era acompañado con una leve sensación de incomodidad-P-pendragon…-¿Tenía que decir algo no? Miraba al inglés con nerviosismo, completamente perdida en que tenía que decir o no decir-Uhm, esto, eh… ¿B-buen t-t-trab-ba…-Empezó, titubeando pues probablemente era la primera vez que intentaba decir esa frase sin aires sarcásticos en mucho tiempo, sin embargo logro ser interrumpida por el grito de una voz familiar llamándole por el diminutivo de su segundo nombre. Podía decir que no se alegraba tanto de ver al anciano en mucho tiempo, el hombre estaba un poco sucio y tal vez tenía un par de raspones aquí  y allá, pero fuera de eso, estaba entero, bien y con la sonrisa y gesto jovial que solía mantener la mayor parte del tiempo.

-¡Estuvieron geniales, Lottie!-Le dijo con entusiasmo, golpeando animosamente la espalda de su nieta, logrando empujarla levemente-¡No sabía que ya tenías un compañero, debiste mencionarlo!-La mirada de la francesa pasaba de forma nerviosa entre el rubio y su abuelo-Eh, en realidad no so…-Pero antes de que pudiese terminar de nuevo el hombre ya se había acercado al rubio, repitiendo el gesto de las palmadas con él, más deteniéndose en seco, entrecerrando los ojos y mirándole fijamente-Abuelo eso es de mal…-Empezó una vez más la técnica antes de que la estridente voz del anciano volviera a escucharse-Ah… tú me pareces totalmente fam…-Pero esta vez antes de que el hombre terminara, fue la chica la que interrumpió-¡No me interrumpas así, estas siendo completamente grosero!-Le grito enojada, haciendo aún más obvio el hecho de que el entusiasta hombre, que aun con el regaño no dejaba de mirar al arma, le estaba avergonzando bastante.
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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Aizack Pendragon el Miér Abr 27, 2016 12:04 am

Un suspiro de satisfacción escapo de sus labios al sentir como el filo de su forma actual atravesaba limpiamente la garganta del Kishin de fuego. Era aún una extraña sensación aquella que le recorría al sentirse totalmente inmóvil y estático, en manos de alguien que tuviera que moverlo para que pudiera hacer algo, no acababa de gustarle, pero tampoco le disgustaba. Aunque poseía la leve sospecha que no sería el mismo caso de ser otra persona aquella que le sostuviera, que sin ese sentimiento extraño y curioso que le transmitía la técnica de azules cabellos, posiblemente no podría durar mucho en manos de alguien sin separarse.

Aquella había sido una batalla larga, en la cual se había dado cuenta no solo de que su poder era inútil en espacios cerrados, sino también del largo camino que aún tenía que recorrer para lograr ser fuerte. Mientras Emma lo soltaba y en el aire recuperaba su forma, quedando de pie vestido solo con la mitad inferior del traje de santa, una camisa blanca llena de hollín, y aquel cómico gorro navideño, no podía evitar recordar a su maestro, a su padre y mentor. Él estaba seguro que de haber estado en su lugar, podría haber no solo contenido rápidamente al Kishin, si no que hubiera podido evitar tantos daños al edificio y en mucho menos tiempo. Se lo imaginaba fácilmente envolviendo al Kishin con su brazo vuelto un látigo y electrocutarlo hasta la inconciencia, pero él era incapaz de algo asi, no podría haber mantenido un contacto tan largo con el Kishin sin acabar calcinado, al haber necesitado estar prácticamente pegado a él para cualquier contacto.


-Fuiste un bastardo muy duro…-Los ojos dorados del rubio se mostraban opacos, observando la rojiza esfera que se encontraba en medio de aquel salón cubierto de los vestigios de lo que antes hubieran sido ostentosas llamas, las cuales empezaban a reducirse poco a poco al haber sido privadas de su peculiar combustible, la longitud de alma de aquello Kishin. Ahora que las llamas empezaban a reducirse y los gritos del Kishin habían sido completamente acallados, a los oídos del rubio llego el confortante sonido de las sirenas de bomberos y policía, quienes parecía estacionaban fuera del lugar, notando igual el sonido de mangueras que apagaban lo que debía ser el fuego restante en la parte externa del edificio y en las construcciones allegadas quienes hubieran sido afectadas por las llamas.-(Un poco más… Y todo hubiera sido perdido…)-

Suspirando de resignación se acercó hasta la rojiza esfera, tomándola en su mano con calma, mirándola con una mezcla de resentimiento e indecisión. En su interior aquella sensación de debilidad aun permanecía presente, de saber que todo hubiera sido muy diferente de no ser porque de alguna forma él y Emma habían logrado trabajar juntos. Sin pensarlo mucho más, el rubio tomo el alma entre sus dedos y la elevo, alzando su rostro y abriendo los labios, acercándose aquella corrupta alma a la boca, dispuesto a consumirla. Al menos esa era la intención que se había vislumbrado antes de que escuchara una tartamudeante y dudativa voz cerca de él.

-¿Ah?-Los dorados ojos del inglés se giraron hacia la chica de Shibusen. Dudaba que lo que sus oídos estaban captando fuera verdadero. Con algo de expectación su mirada quedo fija en la de la chica, esperando ella terminara de hablar. Ella estaba… ¿Felicitándolo?-¿Buen…?-Inquirió el chico, pero antes de que pudiera escuchar una respuesta entera, noto una estridente voz aparecer en la instancia, mientras escuchaba el paso de personas bajando por las escaleras, al igual que instrucciones de los bomberos de afuera, que se abrían paso en el interior de la casa, apagando los vestigios que quedaban.

-Eh… ¿Lottie?-Los ojos del rubio se abrieron con sorpresa, girando a ver en la dirección a la cual el hombre anciano acabado de llegar parecía dirigirse, esperando encontrar alguna otra persona que hubiera aparecido de la nada, pero no, ahí sol estaba Emma, la cual parecía tan sorprendida como el mismo.-¿Lottie?-Repitió sin poder creérselo el chico, con una suave sonrisa divertida en sus facciones, una que parecía ser reprimida para que no acabara por reír.

Aun asi, su risa nunca llego a formarse, al recibir unas palmadas que lograron desbalancearlo rápidamente. El rubio finalmente se fijó por completo en el anciano al tenerlo cerca, observándole con una mezcla de intriga y confusión ante su felicitación. Rápidamente una sensación de reconocimiento invadió su mente, mientras sentía haber visto antes aquellas facciones de apariencia amables y enérgicas para su edad. Los ojos del rubio empezaron a abrirse un poco más impresionado, lo sentía en la punta de la lengua, abriéndose paso en sus recuerdos rápidamente, a punto de explotar…


-¡TODOS SALGAN RAPIDO!-Nuevamente un grito se escuchó mientras un par de personas ataviadas de uniformes de colores chillones entraban a la instancia, removiendo algunos escombros nacidos de la reciente batalla con el Kishin. Sin darle tiempo a ninguno de reaccionar, los bomberos sacaron casi a empujones a los ahí presentes, junto al resto de los miembros de la fiesta, terminando por dejarlos fuera mientras extinguían lo que quedaba del fuego.

Una vez fuera, el rubio vislumbro todo el bullicio armado, donde se podía observar personas dando declaraciones de lo sucedido, explicando hasta con señas ya fuera a un policía o un bombero, mientras llegaban unas cuantas ambulancias, en donde eran atendidos algunas personas con quemaduras o heridas, inclusive algunos inconscientes eran llevados en camillas. Mientras tanto, el mercenario acabo por abrazarse a sí mismo y temblar. Había tardado algunos momentos, pero finalmente el brusco cambio de temperatura entre el interior en llamas y el exterior nevado, había invadido su cuerpo, haciéndole sentir escalofríos de arriba abajo mientras intentaba mantener la temperatura de su cuerpo
-E-e-e-e-e esta he-he-he-helando… -Susurro con los dientes castañeantes, agarrando rápidamente una manta que tenía un policía cercano, suspirando de alivio pegándose al costado del camión de bomberos, mirando a Emma y al hombre cercano a ella, quien podía deducir fácilmente ahora que era su abuelo.

-Parece que nadie salió herido… Me alegra mucho-Sonrió el rubio a los dos miembros de la familia Foix-Grailly, acercándose a ellos con calma. Cuando estuviera cerca, rebusco entre los bolsillos de su pantalón rojizo, tomando de su interior una barra de dulce a medio derretir por la pelea anterior. Rápidamente se la llevo a la boca, consumiéndola como si fuera su primera comida en días, sintiendo como aquella sensación creciente de vacío y desorientación que invadía su interior y cabeza desaparecía lentamente. Había usado algo más de poder ese dia de lo que tenía pensado, el cual empezaba a pasarle factura. Guardando la envoltura sonrió a los otros dos, de manera algo cansada, pero igual aliviada.-Disculpen eso… Usted es su abuelo, ¿verdad?-Sonriendo al hombre mayor, dándole la mano de forma animada, estirándose un poco mientras se cubría con la manta, mirando después a Emma, sonriéndole de forma alegre-Lo logramos… Lo hicimos de verdad… Buen trabajo…-Afirmo el chico, mirando a la joven técnica con alegría. Era verdad que habían tenido muchos errores y tropiezos, pero no restaba el hecho de que hubieran podido vencer al Kishin y rescatado a todos.

Igualmente, le invadía la sensación de que al final su conexión había mejorado un poco, lo suficiente para lograr ser victoriosos. Tal vez con algo más de entrenamiento, la próxima vez pudieran hacer una mejor resonancia en el futuro, y serían más fuertes…
-(¿Ah? ¿Próxima vez?)-La impresión golpeo su mente, al sorprenderse a sí mismo pensando en una próxima vez donde ambos lucharan juntos, siendo que la idea había llegado naturalmente, filtrada en su mente como algo cotidiano, descubriendo igual que no rechazaba en realidad el volver a ser manejado por ella en su forma de arma, reprendiéndose velozmente por aquellos pensamientos tan contrarios a los que hubiera tenido esa misma mañana respecto a la chica, la cual antes estaba seguro que le odiaba, pero ahora… Luego de todo ello… Algo había cambiado, y aunque no quería reconocerlo, en el fondo sentía que asi era, aquello había cambiado la situación entre ambos, sin poder volver a como estaban antes… ¿A que conduciría todo ello?

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Re: I’ll be home for Christmas... Or maybe not [Priv. Aizack]

Mensaje por Emma le Foix-Grailly el Jue Ago 18, 2016 12:06 pm

El color subió a sus mejillas y clavo una mirada asesina en el rubio en cuanto repitió la forma en que le había llamado su abuelo, sin dudar en darle un pisotón apenas lo repitió por segunda vez, casi retándolo con la mirada a que se atreviera a decirlo una vez más. El apuro con el que los bomberos entraron al edificio no se le contagio en lo más mínimo, los miro entrar con tranquilidad y con esa misma tranquilidad acato las indicaciones, en parte para evitar que alguien la tocara con tal de hacerle salir, apurando a sus dos acompañantes con la mirada para hacer lo mismo, tal vez podía estar tan tranquila en el medio de un edificio a nada de derrumbarse porque todo lo anterior había sido simplemente agotador… en todo sentido posible. Obviamente extenuante físicamente, pero aún más todo el conjunto de emociones que había logrado experimentar, miro de reojo al rubio al pensar en eso ¿Qué había sido todo lo anterior? ¿En serio habían podido sincronizarse de forma tan natural? ¿O habían sido sus almas solo cooperando momentáneamente para salir de esa? Aun sin forma de descartarlo con motivos reales, dio por sentado que eso  último era imposible… Lo que había sentido no podía ser una sincronización por mera conveniencia ¿cierto?

Apenas salieron fue capaz de ver aquel halo blanco salir de su respiración, estremeciéndose al instante, el cambio de temperatura fue drástico y total, si bien en parte le alegraba estar fuera del otro infierno, estarse casi congelando no era mucho mejor. Tomó una manta al igual que su compañero, siendo imitada también por su abuelo que aún mantenía una sonrisa simplona en su rostro, riéndose estruendosamente ante el titiriteo del arma y la técnica, golpeándoles de nuevo la espalda efusivamente-¡Temblando así parecen más viejos que yo!-Les dijo burlonamente a lo que solo recibió una mirada fría por parte de su nieta.

Se encontró a si misma esbozando una sonrisa pequeña y discreta, mientras asentía a las palabras del rubio y miraba instintivamente a su abuelo, aunque el anciano amaba molestar seguía siendo su familia y obviamente le quería. Al volver la vista al inglés se topó con la imagen de él engullendo una pobre barra de dulce, claro… ella también tenía hambre pero no pensaba que fuese para tanto…-Así es-Respondió el hombre mayor cuando el arma pregunto su parentesco-¡Tengo que volver a felicitarlos! Mi pequeña Lottie y tú se lucieron-La chica frunció el ceño y miro mal al rubio, casi advirtiéndole que no se atreviera a mencionar el diminutivo recién usado de nuevo si no quería terminar como el kishin. Sin embargo no tardo en suavizar la mirada de nuevo y asentir con serenidad-Buen trabajo-Repitió después de él, esta vez con total naturalidad, más abriendo los ojos bastante poco después, y mirando a los costados con cierto apuro-Hablando de eso… tengo que buscar un espejo… Ahora vengo-Dijo sin más explicaciones al par, yendo a pedir alguno de bolsillo prestado, a cualquiera de las mujeres que se hubiesen acercado a mirar, o tal vez incluso a miembros de la policía, terminando por dejar al anciano y al rubio por su cuenta.

El anciano soltó un suspiro sin borrar aquella sonrisa jovial de su rostro-Siempre tiene que hacer todo al momento… ya sabes como es-Dijo negando con la cabeza mientras veía a su nieta alejarse un poco, volteando a ver al chico una vez más-Ah… ¿Aizack, no? Soy huesos viejos pero esto aún me funciona de maravilla-Soltó con otra carcajada mientras se daba un par de golpecitos en la cien con el dedo índice-¡Qué pequeño es el mundo! Y pensar que terminarían siendo compañeros después de tanto, creciste bastante… ¡jamás lo hubiera adivinado si me lo hubieran preguntado en ese entonces!-Empezó a hablar sin consideración alguna con el arma, riendo de nuevo, de forma estruendosa-Supongo que ustedes tampoco lo imaginaron en ese entonces-Dijo asintiendo con más calma-Fue cosa del destino, tiene que ser ¿Hace mucho que son compañeros?-Preguntó con la mirada azul intenso clavada en el contraria, bañada con interés.

Apenas el anciano había terminado de formular la pregunta la chica regreso, mirando con curiosidad a ambos, con obvia intriga de que era lo que mantenía tan animado a su abuelo, aunque debía suponer que se llevaría bien con alguien como Aizack-¿De qué hablan?-Pregunto mirándolos con curiosidad-Pendragon, si te está molestando…-Dijo, mirando severamente a su abuelo una vez más, sabía que el viejo a veces podía ser un boca suelta-¡Claro que no lo estoy molestando! Solo le estaba preguntando desde cuando son compañeros y sobre lo casi milagroso que es que justamente ustedes terminaran como equipo… en verdad son caprichos de la vida ¿verdad? Deben estar felices-La ojiazul le miro totalmente perdida ¿De qué demonios estaba hablando? ¿La edad por fin comenzaba a afectarle? Miro al chico de cabellos dorados entre disculpándose y pidiendo una explicación ¿Él entendía algo de eso?

-¿Te golpeaste la cabeza o algo?-Pregunto, ladeando el rostro levemente, aun mirándolo algo consternada-Ya te dije… no somos equipo, ni compañeros… Fue más bien una coincidencia…-Empezó a explicar, con un muy muy muy mal presentimiento al respecto, estaba pasando por alto algo importante, el viejo no parecía estar hablando solo por hablar… tampoco parecía estar jugando o molestando-Ah, eso explica porque no lo habías mencionado-Murmuro el anciano-Después de que cuando eras pequeña pasaras semanas hablando de tu nuevo amigo tan pronto volviste me parecía raro que no me lo hubieses contado-Entonces dejo de responder.

Silencio, como si todo el alboroto de la noche, las sirenas, las voces y gritos de las indicaciones dadas por las autoridades simplemente se apagaran, se volviesen nada más que un barbullo lejano o tal vez inexistente, la baja temperatura o fue impedimento para que un escalofrío la recorriera de pies a cabeza, dejándola inmóvil, con la mirada perdida en ningún lado… ¿E-era en serio? Recuerdos de si niñez le inundaron violentamente con una sensación tan incómoda que era incapaz de describirla, apenas y logro dirigir la mirada al rubio, los mismos ojos y cabellos dorados, ¿en verdad podía existir ese nivel de coincidencias en el mundo? Tenía que ser un error ¿cierto?
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